
Este viernes fui invitado a una “choripanada” en la sede local de Santa Cruz de RN en apoyo de su candidato a diputado Lautaro Alliende. Una amiga contaba mucho con que la acompañara, así que fui la verdad con la intención de poder mandarme al pecho unos cuantos choripanes. Lamentablemente al llegar me encontré con la sorpresa de que el cuento distaba mucho de un carrete y no se olía ni una parrilla a kilómetros, pero sí mucha gente veterana en el salón escuchando a un carismático señor que cantaba “muy lindo”, pero el ambiente era definitivamente algo veterano; a mi juicio muy mal diseñado para una campaña a diputado, sobre todo si es el candidato “que acompaña” al que seguramente ganará, el diputado en ejercicio Memo Barros de la UDI, que sabe muy bien la pega de la campaña y ostenta un carisma natural y de campo muy característico de él.
Ya no me dedico a la política, pero sí me gusta analizar estos hechos que vivo de vez en cuando, y para ser muy franco debo dejar en claro que durante el año pasado trabajé como asesor de Memo Barros en el área de la comunicación y medios locales, me gusta ser franco para que sepan quien demonios escribe estas líneas, pero tengo experiencia como observador y generador de algunas campañas en mi juventud de adolescente que dejé atrás hace unos diez años ya, y que hoy miro con ojos profesionales.
Pero por fin fui testigo de un acto de campaña de Lautaro Alliende, y me decepcionó con ganas, dio un discurso sumamente latero, sin emoción y con cero carisma, la verdad lo único que yo pensaba durante su discurso era que necesitaba clases urgentes de cómo motivar a las masas con sus temas, cómo conjugar la emoción y la razón, y lo digo sin ningún disgusto personal, era lo que pensaba al momento de oírlo. Finalmente en medio del sermón comenzaron a servir empanadas, bebidas y vino… yo tomé bebida, porque el vino escuché a un asistente decir que estaba “rancio” y las empanadas no las probé porque me tenía que juntar con una amiga y no quería andar pasado a cebolla, pero se veían muy buenas en todo caso.
Una vez que terminó el discurso de Lautaro salieron todos al patio a terminar de mandarse al pecho las empanadas, pero el candidato a diputado en vez de quedarse compartiendo con toda la gente pasó la mayor parte del tiempo metido en la cocina hablando con no más de dos personas y engulléndose empanada tras empanada… En ningún momento dejé de analizar todo lo que sucedía a mi alrededor, a pesar de mi careta sin sentido que llevo siempre, y mi análisis final era ya un desastre. Más tarde se subieron todos a vehículos para emprender rumbo a Nancagua donde se encontrarían con Sebastián Piñera, el glorioso candidato presidencial de la derecha, yo iba a ir también pero no pudieron esperar cinco minutos a que llegara mi acompañante y como ando corto de genio los mandé a todos a la cresta y me bajé, me dio lo mismo que Lautaro viera mi malestar ante su ausencia de criterio, pero me dio lo mismo, no votaré por él y mi candidato presidencial sigue siendo Marco Enríquez Ominami.
PD1: Sí, el de la foto de encabezado es Lautaro Alliende.
PD2: Sí, él fue candidato a concejal por Santa Cruz y no fue electo, lamentable, hubiese sido un gran aporte, y hablo en serio.
PD3: Nada de lo que escribí es en mala onda, estoy seguro que si se pule un poco más puede ser un gran aporte a la lista que representa. Sigue adelante Lautaro!
